La pintura acrílica es un
material joven y de gran versalidad técnica. Se
empezó a utilizar en 1920 y su uso se
generalizó en Europa en 1960. Se adapta a todos
los estilos pictóricos, desde la figuración
más tradicional hasta la abstracción. El
aglutinante de los colores acrílicos es una
emulsión acuosa de una resina sintética, que
permite la solubilidad de la pintura en agua y
rapidez en el secado. Los colores son resistentes
a la luz, y pueden trabajarse por opacidad y por
transparencia.
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